sábado, 16 de febrero de 2008

No se en qué día vivo

Llevo un descontrol de días que no es normal. He pasado dos días con fiebre y placas, tomando antibióticos y maldiciendo a la relación peso argentino-paquete luky strike. Decido por cuadragésima vez dejar de fumar (con la garganta jodida no es difícil). ¿Duraré?

13 de febrero

Nos levantamos relativamente pronto y voy ha hacer la primera colada a la lavandería de al lado de casa. Luego acompaño a Alberto a cambiar pasta y aprovechamos para dar un pequeño paseo por San Telmo, así Andrés y Elsa se quedan un rato solos. Éstos pobres, al acoger a todo cristo en su casa pasan poco tiempo solos y no es plan. Así que damos un voltio (las tiendas de San Telmo son la gran mayoría de antigüedades de todo tipo, desde juguetitos, carteles y cuadros a muebles y como me conozco cuando me disparo prefiero no prestarles demasiada atención a los escaparates y por supuesto no entrar en ninguna (cuando venga Carolina la liaré para entrar en todas). Compramos un par de empanadas y nos las comemos en el parque de Lezama. Decidimos marcarnos un día de turismo a la japonesa, así que vamos a casa, avismos a la pareja de que no nos van a ver el pelo en todo el día y salimos a achicharrarnos el cerebro. Agarramos la calle Defensa y tiramos hacia la plaza de mayo. En la plaza de mayo se encuentran varios edificios importantes de Bs As (mientras escribo esto doy unas cabezadas que me voy a acabar descoyuntando... el rock agota) entre ellos las Casa Rosada (La Moncloa argentina) y el Banco Central Argentino. Tiene mucha gracia que el poder y el dinero de este país estén justo en frente el uno del otro. La política argentina es un circo tremendo. Con todos los saqueos que han sufrido por parte de los políticos yo no sé como la Casa Rosada no es la Casa Quemada y a la vez, precísamente por andar tannn jodidos TODOS los argentinos tienen una militancia política bestial. Es curioso ver como la gente queriendo lo mismo es incapaz de ponerse de acuerdo para conseguirlo.
En la plaza de mayo se manfiestan todas las semanas las madres de los desaparecidos durante la dictadura militar y normalmente hay manifestaciones continuas por diferentes motivos. Subimos por la avenida R S. Peña y enseguida damos con la calle Florida. Esta zona es la que llaman microcentro. La calle Florida está llenísima de comercios, y por tanto de gente. Mola verlo pero agobia demasiado. En el camino nos invitan a "conocer" (que si nos queremos ir de putas, vamos) y muy amablemente les decimos que somos eunucos y tiramos hacia delante. Seguimos andando hasta que damos con la plaza de San Martín donde hay un bonito parque. Aprovechamos para sentarnos y descasar un ratillo. Nos hemos propuesto visitar el cementerio de Recoleta, así que agarramos la Avda. del Libertador y tiramos hasta la Facultad de Derecho. ¿Porque a los turistas nos da por marcarnos unas caminatas monstruosas que jamas nos daríamos en nuestra ciudad? Nos creemos que para conocer la ciudad tenemos que ultra-congestionar los gemelos y acabar sin suela en los zapatos. Yo reconozco que soy de esos. Nos hemos hemos pasado de frenada por flipaos, así que vuelta atrás y a localizar el Design Center que nos han dad como referencia para dar con el cementerio (cosa que no comprendo porque el Design Center no es m´ñas que un centro comercial pedorro di-disain y el cementerio es un tochazo enorme). Al final damos con ello y...cerraban a las 18:00 , hace hora y media (Yuju). Descansamos los huesos tirándonos en la la puerta del cementerio y bajamos a Libertador a pillar un bondi que nos lleve a casita. Las horas que hemos tardado en llegar a patita y lo poco que se tarda en el 130.
Al llegar a casa caemos en la cuenta de que no nos hemos metido nada en el estómago desde las empanadas de la manaña y ponemos solución al problema tomándonos una hamburguesa de brontosaurio en un Pub Inglés que se llama "Gibraltar" (C/ Perú). La carne está que te quieres morir, pero es demasiada (quien me conozca flipará al oírme decir algo así) y se me queda incrustada en el pecho durante las próximas 3 horas. Nos quedamos un rato charlando de pelis (más bien me marco un monólogo sobre Deliberance que el pobre Alberto tiene que aguantar) y un par de pintas después nos vamos a casa.
Charlita con los chicos y a prepararme para el ataque de los vampiros de 8 patas, agotado pero sabiendo que me he portado como un verdadero turista japonés.

Mañana más que no doy de sí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me mola tu rollo un puto huevo

Anónimo dijo...

No te preocupes Santiago, hijo, cuando este por allí entraremos en todas las tienditas que quieras. Oye y dejate algo sin ver y así no tendras la actitud esa de llevo-solo-un-mes-aqui-pero-me-las-se-todas. . big kisses