miércoles, 9 de abril de 2008

El final del verano

Ya estoy de vuelta en Madrid. Los últimos dias en Bs As fueron un poco raros. Suele pasar que cuando esperas que algo sea muy especial normalmente acabe siendo decepcionante. No quiero decir que fueran unos dias malos, solo extraños. Supongo que los nervios de la vuelta y la pena por dejar Bs As y toda la gente que he conocido fueron el caldo de cultivo para una pequeña depresión.

Estoy contento por volver a ver a mi gente, mis amigos y mi familia, pero a la vez siento una profunda tristeza por haber dejado atrás Argentina. Este país formará para siempre parte de mi.

Ahora mismo siento muchas cosas, tengo todavía la cabeza allá y me va costar un poco concentrarme y empezar esta nueva etapa. Vengo con la pila cargada, dispuesto a arrasar. Sólo hay que dar el primer paso, aunque cueste.

Todo lo que he visto, vivido, sentido y sobre todo la gente la gente que he conocido ha sido maravilloso. Ha sido mucho más que un viaje, mucho mas que unas vacaciones. Ha sido una experiencia de las que te cambian y te hacen mejor.

¡Aguante Argentina!

martes, 1 de abril de 2008

Una poca de agua

El s{abado pasado celebr{e mi 32 cumpleaños en Bs As. Simplemente el hecho de hacerlo ac{a rodeado de la gente que he conocido en el viaje hizo que se convirtiera en algo especial. Elsa y yo nos levantamos prontito por la mañana y nos pusimos a toda marcha a preparar la comida. En principio {ibamos a hacer un asado en toda regla, pero gracias a la huelga de los ganaderos no hab{ia apenas carne en ning{un sitio, con lo que tuvimos que aderezar el asado con unas cuantas tortillas de patata, salmorejo, escalibada, lomo, queso y jam{on. Un aut{entico almuerzo hispano-argentino. La gente empez{o a llegar a eso de las tres y flip{o con la cantidad de comida que hab{ia. Vinieron todos lo que esperaba; Carol y Tavo, Luchi, Mer, Pato (1 y 2), Eva la austriaca, Marina, Elena y Edgardo, El Chino y Anita, los vecinos de Andr{es, Leo y Susi (nos dejaron hacer el asado en su parrilla, y por supuesto Andr{es, Elsa y Carolina. La comida fu{e una pasada. La buena de Elsita cocina que flipas y el asado de Andr{es, en especial el pollo a la brasa estaba de 10. Despues de comer y charlar todos con todos empezaron a caer las copas de Fernet y desde ese momento se dispar{o todo. Music{on y bailoteo a full. Hac{ia mucho tiempo que no bailaba tanto y como para todo hay una primera vez en la vida hasta bail{e salsa (los que me conocen ahora mismo me est{an insultando mientras tratan de contener las l{agrimas de la risa). Fiest{on de cumpleaños.

Para rematar nos fuimos a una fiesta underground en La Boca. Al principio pnsabamos que se trataba de una fiesta gay (por los datos que nos hab{ian dado. La fiesta se llamaba Kumbia Queer). Pues result{o que era un concierto de unas chicas (punkroqueras y lesbianas) que tocaban cumbia haciendo versiones de cl{asicos del rock. Desde Madonna a Black Sabbath pasando por The Cure. El garito se sal{ia y la Kumbia Queers fueron increibles. Bailoteo y a sudar el fernet. A eso de las 4 nos fuimos a meter nuestros cad{averes en el ataud. Un cumpleaños inolvidable.

Tengo muchiiiiiisimas ganas de llegar a Madrid para celebrar el cumple a toda mi gente.

Ahora mismo escribo desde Iguaz{u. Hemos visto el lado argentino, mañana iremos a ver el lado brasileiro. Las cataratas son IMPRESIONANTES, a pesar de que no ha llovido en una semana y el caudal es muy bajo. Lo malo es que para verlas te tienes que tragar el t{ipico rollo tur{istico-borrego-apestoso. Todos en un autob{us como gilipollas. Eso ha sido un baj{on y le quita mucha emoci{on al asunto. Todo el mundo est{a m{as preocupado por sacar la foto que por mirar el paisaje. Al final s{olo ven el paisaje a trav{es del visor de la c{amara. Para que os hag{ais una idea de lo cerdo que pod{ia llegar a ser os doy un pequeño dato; para ir de un salto a otro ten{ias que agarrar un tren "ecol{ogico", y en el tren sonaba un hilo musical... ¿a que no acert{ais lo que sonaba? Seguro que Ivan lo ha adivinado... LA BANDA SONORA DE LA MISI{ON!!!!!. Tremendo.

Si consigues abstraerte del rollo borrego e ignorar a las miles de personas que est{an al rededor tuyo, mirar las cataratas tiene algo m{istico. No me puedo ni imaginar lo que debi{o sentir el primer indio que vio semejante movida.

Bueno, ya veremos como pinta el lado brasileiro.